Esa guerra que a nadie importa

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Aunque parezca una paradoja, ‘Picnic’ se cierra luego de concluir pues se niega a recibir el aplauso burgués, y comienza antes del principio pues cualquier invitado a este ‘alegre día de campo, en familia’ (tópico que insinúa su título), recibe un vestíbulo en penumbra apenas fatigado por un azul de neón y, de inmediato, al ingresar, un actor solemne le entrega el programa de mano y una bolsita que contiene algo de un clandestino polvo blanco, metáfora de uno de los ingredientes de este banquete escénico que, ‘Guiñol’, succionando algunos hilos del texto de Arrabal y otros de la sociopolítica de América Latina y, asimismo, nutriéndose con su breve pero fértil experiencia en las tablas, (por sinécdoque, con unas latas viejas de zinc y unos baratos objetos de utilería, etc.), logra transformar un ’campo de batalla’ en barriadas en pugna por asumir ‘cada familia’ la ley de la selva.

Un puente vacilante cuelga entre ráfagas de armas automáticas mientras un jazz sugerente y sangrante permite enriquecer el rito de cada noche con una labor singular y de conjunto al compás de las múltiples posibilidades de la voz que, al margen de su valor semántico, son murmullo, onomatopeya, rumor, jadeo y gruñido que dejan filtrar las promesas de quienes “ofrecen seguridad”, pero cuando llegan al poder, desenvainan la “mano dura”.

Más que una sucesión en el tiempo, se percibe la faena de una hora comprimida dentro de un solo minuto hinchado al máximo, donde fulguran la reiteración, la ironía y la contradicción explosivas de ‘lavarse las manos’ antes de comer aunque se acabe de asesinar y, a continuación, de sobremesa, se retorne al crimen, eso sí, rezándole un padrenuestro a la víctima. O el ‘tomarse fotos con el enemigo recién capturado’. O el ‘bailar’ mientras discurren los balazos y el leitmotiv:

"- Y qué... has matado mucho?

- ¿Cuándo?

- En estos días…"

Con una ubicua agilidad, los cuerpos se destrenzan en dúos, triángulos, polígonos y unidades que fluyen dentro de una coreografía que responde a una mutante partitura que disfruta la correspondencia entre el tema y el dispositivo teatral.

Dirección, actuación, escenografía y dramaturgia, exigentes. Sonido sustantivo. Luz adjetiva.

Este lenguaje abierto inspira una lectura libérrima sin obligar a entender sintagma tras sintagma. Pero, aunque los poetas reciten que “… la rosa es así, sin motivo”, la sorda guerra social vigente que se alimenta de miles y miles de anónimos cadáveres cuya cotidianidad ha ido anestesiando la sensibilidad humana constituyendo, de este modo, una verdad tan visible y, a la vez, tan invisibilizada que, el parlamento póstumo ilustra, resume y desnuda:

- "Eso dicen todos que no hay muertos y que nadie lo ha hecho intencionadamente."

El personaje que ha oficiado este réquiem (una enfermera, ¡otra paradoja!), cae abatido junto al saldo de ceremoniantes cuya ‘condición de difuntos’ no les permite levantarse a contestar un perplejo batir de palmas de un público que, al no saber cómo tratar una situación inesperada, opta por regresar a casa con más preguntas que respuestas.

SR / CR, 20 XI 2013

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Notas

Tarjeta de presentación de GUIÑOL, conjunto costarricense

Desde su nombre que, asimismo, por paradoja, nada tiene que ver con un retablo sino con un ácido guiño contra la doble moral de fantoches hábiles sólo en usurpar y ejercer el poder, este equipo se estrenó con ‘Tienen sangre ahí’ (2008), se fortaleció con ’Fin de partida’ (2009) que además jugaron en el Festival ‘Beckett’ (Buenos Aires, 2010) y, como ellos dicen en su reciente programa de mano, ‘volvieron a las andadas con ‘Amadeo o cómo salir del paso’ (Ionesco, 2013) y ‘Picnic’ (Arrabal, 2013), obras estas dos últimas y la primera, de las que sólo tomaron algunas hilachas ‘para perpetrarlas’, conservando, eso sí, su satírico espíritu.

Tarjeta de presentación de PICNIC, texto de Fernando Arrabal, adaptado por Guiñol, CR 2013, esta vez dirigido por Wendy Hall Fernández 

Asistente de dirección: Heiner Fernández.

Producción: Adriana Hall Fernández.

Actuación: Roy Corrales, Ileana García, Kim Picado, Heiner Fernández, Sharon Cavallini y Tobías Ovares.

Diseños:

- Escenográfico, Carlos Schmidt

- Iluminación, Ileana García

- Vestuario, Wendy Hall Fernández

- Gráfico, Mariela Richmond

Música: Circus Marcus y Christof Spanring

Divulgación: Tobías Ovares, Ileana García, Sharon Cavallini

(Datos tomados del Programa de mano).

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