Semblanza de Sergio Román Armendáriz: datos, fuentes y anécdotas

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Estos apuntes redactados en tercera persona, contienen datos, fuentes y anécdotas que pretenden retratar desde el enfoque y la memoria de SR, el Guayaquil y su Ecuador de 1951 a 1962, y más o menos lo que ha hecho bien o mal, durante medio siglo fuera de su país. Costa Rica, julio, 2013

Sergio Román Armendáriz nació en Riobamba, Ecuador en 1934, hijo de Nazario Román Krelowa, inmigrante europeo, comerciante de casimires y sedas, y de Alejandrina Armendáriz Carranza, ecuatoriana, de profesión, modista. La familia recordó mucho tiempo que el regalo de petición de mano, de don Nazario a doña Alejandrina, fue una iguana.

Alejandro (1937), periodista y político, y Nazario (1935), médico y escritor, fueron sus hermanos.

Sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón, entre 1940 y 1950. En 1951, aprobó su lapso final de bachillerato en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte donde tuvo la fortuna de ser alumno de Literatura Universal del maestro José Joaquín Pino de Ycaza, cuyo curso afinó su percepción de las letras, y de conocer a David Ledesma Vázquez, cuya amistad creativa le inspiró siempre.

De 1952 a 1958 estudió leyes y ciencias sociales (en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil) donde obtuvo su licenciatura en 1959. Y, además, se aventuró en el radioteatro dentro de la compañía de José Guerra Castillo, artista multifacético.

Practicó la poética modernista en el ‘Club 7’ (1951-1962, con Carlos Benavides, Ileana Espinel, Gastón Hidalgo y David Ledesma), cuya producción bajo el nombre del grupo circuló en 1954. Además, en 1960, apareció ‘Triángulo’ (con Ileana y David), ambos libros auspiciados por la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas.

Con Carlos Altamirano Sánchez, Fernando Cazón Vera, Miguel Donoso Pareja, José Safadi Emén, Jorge Torres Castillo y otros miembros de su generación, dio a la luz ’33 poemas universitarios’ en la Imprenta de la Universidad de Guayaquil bajo el sello ‘Vértice’ de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUE / Guayas, 1955).

Colaboró en la revista ‘Pucuna’ del movimiento vanguardista ‘Tzántzico’, (1962-1963). 

En 1959, en Guayaquil, se afilió a la Unión Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana, URJE, militando en la célula barrial ubicada en 10 de Agosto y Boyacá, junto a Carlos Alvarado Loor (Coquín), Pancho Mármol, Eloy Morán, Miguel Panchana, su hermano Nazario y otros compañeros de la época, esquina conocida como ‘roja’ por el color de las ideas o ‘Boca 10’, para diferenciarse de los burgueses que se reunían en Boyacá y 9 de Octubre,‘Boca 9’, antítesis ideológica y toponímica que produjo algunos enfrentamientos, entre los cuales, en uno de ellos, Sergio, por su miopía y por su impericia en el deporte de los cachiporrazos y los puños, fue hospitalizado, lugar al cual concurrió una amiga que le llevó de regalo un ejemplar de ‘El extranjero’ de Camus que él leyó entre éxtasis y fiebre, suceso que después resucitó en su poema ‘Recordando una tarde en el Parque de las Iguanas’ incorporado a su ‘Riobamba, arte poética’, Casa de la Cultura de Chimborazo, 2012, págs.49-50.

En esa ‘Esquina Roja’ asimismo la célula mantenía un periódico mural y organizaba protestas indignadas contra la administración municipal de Menéndez Gilbert, y los gobiernos de Velasco Ibarra y Ponce Enríquez, y cada fin de año allí se quemaba un muñeco de trapo que representaba a los ‘enemigos del pueblo’, y se leía en público el respectivo ‘testamento’ acusatorio, y un primero de enero, en un nuevo aniversario del triunfo guerrillero de Fidel Castro, se bajó la bandera de los bomberos y se levantó la de la Cuba revolucionaria en un mástil plantado en el parterre que aún lucía entonces la sección central de la calle Boyacá.   

En el Diccionario Biográfico creado por el Dr. Rodolfo Pérez Pimentel (diccionariobiograficoecuador.com), en el capítulo dedicado a David Ledesma Vázquez (1934-1961) se apunta que el 7 de agosto (de 1960), David y Sergio Román establecieron (bajo la dirección del primero) el programa radiofónico ‘Aquí Cuba’, vocero oficial de la ‘Sociedad amigos de Cuba’ para decir la verdad histórica de la revolución sin temor ni miseria. “Los libretos eran de Román (y David), colaboraban Germán Cobos y Otón Macias”. También, su hermano Nazario. David con su metálica voz y Meche Mendoza, actriz, su cónyuge, leían los textos. Esta producción se grababa en cinta abierta retransmitiéndose por diversas emisoras del Ecuador durante unas treinta y cuatro semanas, aproximadamente, hasta la muerte de Ledesma, en marzo de 1961. (‘Aquí… ¡Cuba!’ a veces es recordado como ‘Cuba en el Corazón’ por un título de David del cual, el poeta sólo dio a conocer ‘Castro en Manhattan’ que, por cierto, luce íntegro en el Diccionario Biográfico antes citado, mientras en la llamada ‘Obra Poética Completa’ (Ledesma, David. Quito, CCE, 2007, pág.202) aparece el final con un verso cortado que le quita sentido, pues en el libro se lee: ‘¡América Latina que es tuya!’ (sic),  mientras en el Diccionario del Dr. Pérez Pimentel se lee, como debe ser: ‘¡América Latina, reclama de pie / la Libertad que es tuya!’

Alba Chávez en ‘Tejiendo la vida con Coquín’ (Guayaquil, Publifacso, 1993, Cap. URJE y el Toachi, una generación sin miedo, pág.63), escribe: “El 6 de abril de 1962, el diario El Universo en su primera página, da cuenta de que grupos armados han aparecido en las montañas de Santo Domingo de los Colorados. / A la época, la Dirección Nacional de URJE, frente a los acontecimientos de carácter nacional e internacional, había decidido iniciar el entrenamiento militar de sus integrantes.”(sic) Entre esos acontecimientos cabe mencionar la ruptura de relaciones diplomáticas del Ecuador con Cuba durante el régimen del Dr.Carlos Julio Arosemena Monroy, y además debe agregarse que tal operación urjista apenas contó con un medio centenar de jóvenes reclutados en los diversos rincones del país, entusiastas pero ignorantes de la variedad de peligros que les acecharían en la selva atravesada por el intrépido río Toachi. Por Guayaquil concurrieron Carlos Alvarado Loor ‘Coquín’, Pancho Mármol, Miguel Panchana, Sergio Román y Edison Carrera Cazar, como apunta Alba Chávez, en ese orden, en la fuente recién citada.

Después de algunos días, los militares rodearon al grupo y asaltaron y destruyeron los dos campamentos que la prensa había bautizado de ‘guerrilla’, y persiguieron y apresaron a todos los urjistas enviándolos al Panóptico capitalino, exceptuando a Sergio quien con una herida de bala y una fractura, fue internado en el Hospital Militar donde estuvo incomunicado y escribió ‘de memoria’ o sea sin papel ni lápiz, los poemas que integran su ‘Toachi, la muerte a cada rato’. Su abogado, el poeta César Dávila Torres, logró, algunas semanas después, trasladarlo a la Clínica Santa Cecilia, donde permaneció, ya sin incomunicación, pero bajo estricta vigilancia policial, algunas semanas más, hasta que la Dirección Nacional de URJE dispuso que un comando ad hoc, planease y lograse su evasión.

En ‘Riobamba, arte poética’ (Ob. cit.), su prologuista y camarada, Jaime Galarza Zavala recuerda, entre jocoso y serio, cómo SR huyó de la Clínica ‘Santa Cecilia’. Lo que sucedió en tal escapatoria, fue que los compañeros encargados de liberarlo llegaron en un taxi de servicio público que luego, por el nerviosismo del conductor, se introdujo en una calle cerrada. Al retornar se encontraron con una patrulla de la policía que, por casualidad, hasta allí había llegado, no para detener a los ‘subversivos’ como con rapidez y miedo, se pensó, sino para indicarle al chofer que la placa del carro estaba por caerse, lo cual se arregló de inmediato. Cuadras adelante, por una medida de seguridad, SR fue ‘abandonado’ en la acera oscura de un parque, durante algunos minutos que le parecieron eternos apenas cubierto con la piyama hospitalaria dentro de la muy fría noche de Quito, hasta que un sigiloso automóvil particular, sin luces, se acercó y recogió al herido quien inició, así, un periplo por distintos domicilios en diversas ciudades del país, hasta que meses después logró ingresar a Costa Rica en donde trabajó de profesor de 1963 a 1974, y dictó en 1964 y editó en 1965 su conferencia: ‘2 vigías del alba’ (Florencio del Castillo y José Joaquín de Olmedo en las cortes de Cádiz, 1812).

A continuación, la siguiente anécdota ilustra el desconocimiento que tenía, el fugitivo, de la psicología del país centroamericano que le había dado generoso amparo. Así fue que un día cualquiera de uno de los primeros meses de su estadía en CR, allá por 1963, sin percatarse de que su acento y manera tropical de vestir y su melena eran inusuales entonces, o, por lo menos, diferentes del uso mayoritario, de pronto, en el distrito llamado ‘Cinco Esquinas de Tibás’ rumbo a la Clínica ‘Clorito Picado’ del Seguro Social, se le acercó una señora que vestía (por penitencia, según supo después) el ropaje de las monjas carmelitas, y le preguntó sin rodeos acerca del 'santo' al que le había hecho alguna promesa pues no conocía el hábito que (Sergio) llevaba en ese momento.

De 1975 a 1979, con una beca de mejoramiento académico, estudió artes escénicas y fílmicas en México, praxis que después aplicó en sus lecciones de producción escrita y audiovisual en la Universidad de Costa Rica, entre 1980 y 1992.

“Cuaderno de canciones” y “Arte de amar” fueron su aporte a la lírica parnasiano-simbolista (1959 y 1960).

“Función para butacas” fue su aporte al teatro experimental (1973).

El guión literario del largometraje ecuatoriano-mexicano “Nuestro Juramento” acerca de la vida y las canciones de Julio Jaramillo, fue su aporte al cine para públicos amplios (1980).

Sus 69 artículos incluidos en la Página 15 de “La Nación” de Costa Rica fueron su aporte al ‘prosema’, conjunto de viñetas de un periodismo encabalgado con la literatura (1985-1995).

Su ponencia ‘De la impresión a la expresión, opción para la educación creativa’ fue su aporte a esa pedagogía que aún busca integrar activa y dialécticamente ‘enseñanza con aprendizaje, y viceversa’ por medio de una serie de ejemplos y ejercicios que lleven, por inducción, a estudiantes y profesores, de la praxis constante a la teoría vertebradora del oficio de concebir (por medio de la pluma, el pincel o la computadora) secuencias narrativas, expositivas y descriptivas, con palabras e imágenes, fijas o en movimiento. El resumen de dicha ponencia consta en la ‘Memoria del 2° Congreso Internacional de Educación, Secretaría de Educación del Estado de Guanajuato, México, Fernández editores, 1999, págs.115-117’.

En el suplemento ‘Forja’ del semanario ‘Universidad’, en el 2012, publicó sus ’11 Casiolvidos’ (de un espectador de teatro y cine en Costa Rica), columna que fue su aporte al estudio del lenguaje esceno-fílmico del país donde reside.

Asimismo, ha atendido algunas consultorías temporales en el área de la comunicación educativa, faena que lo retornó a sus primeras ciencias sociales (1985-1995).

En ‘www.sergioroman.com’, con un fluir de bitácoras y cartas está sintetizando medio siglo de afecto por el idioma castellano, y de entusiasmo por sus variadas experiencias pedagógico-literarias.

A partir del 2010, se dedica a inventariar sus papeles de diverso tipo, desechándolos en su mayoría por obsoletos o defectuosos, y dejando un número reducido para compartirlos por medio de vías físicas y virtuales.

Le acompañan a vivir, su esposa, tres hijos, una hija, nietas y nietos.

Hoy, dos mil trece, a sus casi ochenta años de edad, declara que mantiene intactos los ideales líricos y éticos de su antigua juventud.

CR, julio, 2013
romantic@racsa.co.cr
www.sergioroman.com

Enlace sugerido: Club 7, URJE

Notas

Anexos (en primera persona) a la SEMBLANZA DE SERGIO

Consulta sobre mi origen. Contesto:                          

De la congregación azarosa de partículas subatómicas,  al igual que todos y todas, de la Nada o del Logos, provengo, pero como individuo nací de un vendedor de telas y de una modista en la Riobamba de 1934. Soy hijo de un inmigrante que huyendo de la exigencia familiar de convertirlo en sacerdote ortodoxo, se escapó en su adolescencia de su hogar ubicado en Odesa, se escondió en uno de los barcos transoceánicos e ingresó por Buenos Aires al continente sin hablar ni una jota de español. Allí fue adoptado por una familia italiana que fabricaba y vendía colchones que él llevaba en sus espaldas para entregarlos en distintos domicilios. Esa fue su escuela de aprendizaje del idioma (y de la vida) que llegó a modular con fluidez, sin perder ese cerrado acento y ese rigor germánico de Leipzig, su ciudad natal. Al ser mayor de edad, aunque siguió manteniendo relaciones con su familia adoptiva, se independizó. Las guerras, las distancias y el poco desarrollo de las comunicaciones en los comienzos del siglo XX, impidieron que volviera a tener noticias de sus progenitores y hermanas. Al anclar en la Argentina, alguien iba anotando los nombres de los recién llegados y los apuntaba de la manera como le sonaban. Así, Romak o Rohmann fue castellanizado. Cuando se dio cuenta del error, quiso ir a las dependencias oficiales a corregirlo pero le aconsejaron que era mejor no hacerlo para que no lo moleste la policía de migración. En ese país del sur del sur, se hizo hombre, un compadrito que hasta la vejez carraspeaba desentonadamente y sólo para él, tangos de la vieja guardia y que trajo con él, de la Boca, el clásico barrio porteño donde se domicilió allá por los novecientos y además trajo, asimismo, la costumbre de beber yerba, cuando con dificultades la conseguía en nuestros predios, heredándome al final, por ser su primogénito, su querida bombilla y su mate de plata que aún luce borrosas sus iniciales ('NR') trenzadas en forma de monograma. Luego emprendió su larga caminata por los países cercanos hasta que el amor lo sembró en la línea cero del planeta.

Anexo la reproducción del carnet de comerciante(de casimires y sedas) de papá, en Chile, país que aportó a su léxico, curiosas voces que nos hacían sonreír pues llamaba, 'laucha' a un ratoncito, por ejemplo. Después, pasó al Perú y luego al Ecuador. En Guayaquil conoció a mamá Alejandrina en su taller de corte y confección. Aunque disfrutaron de inmediata simpatía mutua y de afinidad de oficios, don Nazario siguió viajando un largo rato por las provincias de nuestro país. Cuando regresó, lo primero que hizo fue visitarla para concertar el matrimonio que se realizó en 1933, llevándole de obsequio una iguana que los Armendáriz nunca supieron qué hacer con el bendito animalito. ¡Extravagancias del viejo!  Conciliando la ruta laboral con el periplo de bodas, llegaron a Manabí y se alojaron en el único hotel de Portoviejo en donde también se hospedó el Dr. José María Velasco Ibarra (entonces diputado) en la gira de su primera campaña presidencial. Se enriquece esta anécdota cuando sabemos que esa provincia emblemática cuna del líder de la revolución liberal de 1895, décadas después presentó como  el otro candidato a  Colón Eloy Alfaro, hijo del general, de tal modo que el doctor a pesar de la oposición que bramaba en su contra, aunque poseía un verbo estupendo, a duras penas pudo concluir su discurso pronunciado, entre gritos en contra, desde un balconcito del primer piso del establecimiento. ¡Paradoja referida por papá y avalda por mamá! Así sea, SR 

 (Continuará...)

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